Tucumano en Grecia

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Martín Córdoba volvió a desafiar los 246,5 kilómetros en el Spartathlon Ultra Race de GRECIA, desde Atenas a Esparta.
Se larga en Atenas y la meta está en Esparta. Son 246,5 kilómetros que deben ser cubiertos en 36 horas como máximo de la tradicional Spartathlón Ultra Race de Grecia. El cupo máximo de competidores es de 380. La media histórica de los que llegan es del 35 por ciento. Este año llegaron 207, entre ellos, Martín Córdoba.

Sí, lo hizo otra vez. El atleta tucumano completó por segundo año consecutivo la durísima competencia y fue el único argentino en lograrlo. Durante el circuito pasó 75 puntos de control con horario de cierre, de lo contrario, quedaba descalificado. Soportó la lluvia durante buena parte de la carrera y el granizo que cayó en el kilómetro 200. Ascensos y descensos permanentes, más un cerro de piedra con 800 metros de desnivel en 2,5 kilómetros fueron superados.

“Largamos bajo una lluvia copiosa. Se mojaron las zapatillas y las medias. Eso hizo que me salieran ampollas. El hecho de haberla terminado el año anterior era un arma de doble filo. Según me advirtió un espartatleta, uno tiende a recordar los momentos felices y se olvida de lo dura que es la prueba. Y efectivamente así fue. Durante unos 120 kilómetros pensaba que no completaba el circuito y que abandonaría”, contó Córdoba.

Sin perder tiempo

“Llego al kilómetro 80 con 50 minutos a mi favor. Me hago dar unos masajes y mi señora, Marta, me ayuda con las ampollas. Descanso la mitad de ese tiempo y salgo tratando de recuperar algunos minutos. En el kilómetro 160 regresan a mi cabeza las dudas sobre si podía terminar la carrera”, contó.

“Al bajar de la montaña, en el kilómetro 172, junto a mi amigo mejicano Frankie Val, decidimos no parar para que nos curen las ampollas. Sólo contábamos con 25’ a nuestro favor. A esa altura las ampollas eran muchas y los cuádriceps ya no existían”, siguió narrando Córdoba.

En el kilómetro 200 comenzó a caer granizo pero el tucumano decidió no parar. “Con Frankie corrimos juntos hasta el final. Entramos por la avenida principal tomados de la mano y atados, cada uno con la bandera de su país. Yo llevaba la foto de Isabella, una niña de 5 años de Río Cuarto, que espera por un transplante de médula. La pasé muy mal durante la carrera, pero es mi elección y no tiene punto de comparación con el trance que pasa la familia de Isabella. ¡No lo podíamos creer! junto a mi amigo toqué los pies de Leónidas, luego de recorrer los 246,5 kilómetros en 35h24’40”.

Apoyo especial

Córdoba le agradeció especialmente a mi esposa Marta. “Ella se mantuvo a mi lado despierta durante toda la carrera. Me asistió con palabras de aliento, se preocupó por la comida, la ropa y además, estaba pendiente de todo en lo que me pudiese ayudar. Ahora me tomaré un tiempo para recuperarme y luego comenzaré a entrenarme para la edición de 2015”. Será la tercera para él, que nunca se dá por vencido.

fuente:http://www.lagaceta.com.ar/nota/612098/deportes/lo-hizo-otra-vez.html

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