Revuelo en el Vaticano: el hombre que atentó contra Juan Pablo II dejó flores en su tumba

1036
Noticias en Tucuman

Alí Mehmet Agcá estuvo en la basílica de San Pedro. Entre hoy y mañana será enviado de vuelta a Estambul.
Parece increíble, pero ayer el terrorista turco de extrema derecha Alí Mehmet Agcá, que mañana será expulsado de Italia y enviado de vuelta a Estambul, se paró frente a la tumba del Papa polaco San Juan Pablo II en una de las capillas cercanas al altar central de la basílica de San Pedro, y depositó dos mazos de rosas blancas ante los restos del hombre que intentó intentó asesinar (y por poco no lo consiguió), el 13 de mayo de 1981 en la vecina plaza. Karol Wojtyla se derrumbó en el jeep descubierto a bordo del cual recorría el lugar entre los fieles que lo aclamaban, como ocurre hoy con su sucesor, el argentino Francisco. Fue llevado al policlínico Gemelli, a seis kilómetros de distancia del Vaticano y llegó casi muerto, desangrado por la bala que le había penetrado en los intestinos. Los médicos lo salvaron y San Juan Pablo II reinó durante 24 años más.

Un periodista italiano lo acompañaba y grabó un video breve de la visita a la tumba. Se escuchó a Agcá murmurar en turco “mil gracias, santo” y “viva Jesucristo”.

Agcá había ingresado en Italia desde Austria en automóvil, con un pasaporte regular pero sin permiso de entrada. Fue detenido al salir de la basílica y hasta esta mañana estuvo en la jefatura de policía de Roma, donde fue interrogado en la dirección del antiterrorismo. Ahora está en Fiumicino, la ciudad suburbana de Roma donde se encuentra el aeropuerto internacional. Mañana será expulsado en el primer avión que vaya a Estambul, donde reside.

El extremista turco hizo declaraciones plenas de disparates, que es una de sus características para embrollar todo lo que lo relaciona con el atentado y el aún misterio de quién fue el cerebro que incitó al magnicidio. Misterio que no lo es para todos: son muchos los que creen (creemos) que la organización fascista de los “lobos grises”, a la que pertenecía Agcá, que había asesinado ya a un periodista liberal en Estambul, fue la que organizó el intento de matar al Papa polaco, que ya daba tantos dolores de cabeza a los líderes comunistas de la Unión Soviética.

Como ocurre en estos casos, no apareció la “pistola humeante” para indicar a un culpable cierto, pero las pruebas e indicios más serias indicaron una alianza entre la mafia turca, los “lobos grises” y los servicios secretos búlgaros entonces comunistas, que en reuniones en el hotel Vitosha de Sofía, la capitál de Bulgaria, negociaron el atentado que el Kremlin había “pasado” al leal y subordinado servicio secreto al servicio del KGB ruso. Un Papa polaco era intolerable, como después demostró la realidad. A principios de los años 90 se había derrumbado el muro de Berlín, desaparecidos los regímenes comunistas del Este y se disolvió la Unión Soviética.

El terrorista Alí Agcá dio 107versiones distintas de su actuación estelar, en la que se proclamó numerosas veces Jesucristo y agente de la virgen de Fátima. Ayer lo dijo. “Fátima anunció el fin del mundo”, afirmó y se quejó del Papa argentino que se niega a recibirlo. “Yo le hubiera dicho que debemos crear una nueva religión, un nuevo orden mundial. Yo estoy en el centro del misterio de Fátima y tengo el deber de edificar una nueva religión”.

El tormento psíquico del personaje es evidente, pero también su astuta estrategia de escudarse detrás de los presuntos delirios demenciales que hacen aún más oscura la conspiración que llevó a al atentado de mayo de 1981. Al turco el embrollo continuo en una historia tan grave y tan grande le ha servido: sigue vivo.

Agcá dijo que había venido a Roma porque ayer se cumplieron 31 años de la visita que le hizo en 1983 a la cárcel romana donde se encontraba el Papa Juan Pablo II, ya restablecido, pero no del todo, de los dos balazos que le tiró el turco en la plaza de San Pedro.

El atentador, que se sigue proclamando un mesías, pasó veinte años en la cárcel en Italia y fue graciado por el presidente Ciampi en el año jubilar del 2000, en acuerdo con el Vaticano, y expulsado de Italia. En Turquía cumplió otra condena a diez años de prisión por el asesinato del periodista de Estambul que había matado antes de atentar contra el Papa.

http://www.clarin.com/mundo/Revuelo-Vaticano-Juan-Pablo-II_0_1274872772.html

Comentarios

Comentarios