Reseña Histórica

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Noticias en Tucuman

Antes de la llegada de los españoles nuestra provincia estuvo habitada por tres grandes pueblos aborígenes: Los Diaguitas – Calchaquíes, los tonocotés y los Lules.
Lules: nómades es decir sin asiento fijo. Eran cazadores y recolectores.
Tonocotés: seminómadas. Agricultura incipiente. Cazadores y recolectores.
Diaguitas calchaquíes: fueron los más evolucionados puesto que habían desarrollado la agricultura intensiva. Habitaban toda el área montañosa del Oeste tucumano y se dedicaban al cultivo de maíz, zapallo y quinua. Las características del relieve y la escasez de suelos fértiles los motivaron a sembrar en un complejo sistema de andenes y terrazas con riego. También fabricaban artesanías y objetos en cerámicas y metal.
La llama constituía un animal de vital importancia ya que lo aprovechaban de distintas formas: carga, alimento, fabricación de utensilios en hueso y les permitía demostrar sus habilidades artesanales por medio de la elaboración de tejidos.
Estaban bien organizados, dirigidos por un cacique. Sabían hacer uso de la fuerza bélica cuando sus propiedades o territorios estaban en peligro, como ocurrió en los enfrentamientos con los españoles durante las guerras calchaquíes.
En el año 1549, proveniente del Perú, a través del camino del inca, penetró al país por de la Puna Jujeña y los Valles Calchaquíes, la expedición al mando de Juan Nuñez del Prado; atravesó la Quebrada del Portugués y salió a la llanura del actual departamento Monteros.
Esta expedición siguió la misma ruta de sus predecesores Diego de Almagro en 1535 y Diego de Rojas en 1543 (de carácter exploratorio)
La expedición de Núñez del Prado concretó la fundación del primer asentamiento poblacional: la ciudad del Barco, en el año 1550. No se sabe exactamente donde estaba emplazada, algunos historiadores la ubican en las cercanías de Escaba, otros en las márgenes del río Gastona y otros junto a Ibatín. Esta ciudad duró muy poco tiempo ya que en 1551 fue trasladada al Valle Calchaquí con el nombre de Barco II; en 1552 nuevamente es trasladada, esta vez a la llanura santiagueña con el nombre de Barco III; y en 1553, un nuevo traslado la sitúa a orillas del Río Dulce con el nombre de Santiago del Estero.
Más tarde, desde Santiago del Estero, el gobernador Francisco de Aguirre, encarga a Diego de Villarroel fundar una ciudad cerca de la desaparecida Barco I.
El 31 de Mayo de 1565, Diego de Villarroel realizó la ceremonia fundacional de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión en Ibatín, ubicado en el actual departamento Monteros. Esta ciudad se encontraba frente a la salida desde los cordones montañosos del Aconquija y constituía un fuerte para la protección de los caminos llanos.
El paraje estaba surcado de ríos y arroyos. Era zona de abundantes precipitaciones, suelos aptos para el desarrollo agrícola y la selva circundante proveía de abundante y excelentes maderas.
Habitaban la zona mucha población aborigen mansa y fácil de ser encomendada.
San Miguel de Tucumán estuvo 120 años en Ibatín y se trataba de una ciudad importante.
En Setiembre de 1685 se produce el traslado de la ciudad de San Miguel de Tucumán de Ibatín, al sitio conocido con el nombre de La Toma, distante 66 kms. al Norte, donde el 29 de Setiembre de 1685, Fernando de Mate de Luna refunda San Miguel de Tucumán.
El traslado se debió a varias causas, entre ellas:
• Inundaciones producidas por el desborde del río.
• Enfermedades de paludismo y mal de chagas en los pobladores.
• Nueva traza del camino real que la dejó a trasmano del tráfico comercial.

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