Los Valles Calchaquies

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El Mollar y La Angostura
La calma se respira en cada rincón de El Mollar. Con los cerros y el dique La Angostura como testigos, esta pequeña villa turística está a 12 kilómetros de Tafí del Valle y se levanta en un lugar privilegiado cerca del cerro Ñuñorco y rodeado de hermosos paisajes naturales.

Su tierra regada de restos arqueológicos de la cultura Calchaquí, algunos de los cuales están dispersos o en los patios de las casas de los vecinos, le confieren un encanto diferente: menhires, monolitos de piedra de aproximadamente 2.500 años, testimonios silenciosos de una cultura que habitó este valle, morteros y tradicionales pircas dan un tinte autóctono a El Mollar.
El turista podrá hacer campings, caminatas, cabalgatas y disfrutar de una amplia gama de hoteles y de una gastronomía regional de primera.
Su fiesta típica es la Fiesta de la Verdura (link) que suele realizarse hacia fines de Enero.

Tafí del Valle
Los indios Diaguitas lo llamaron “El pueblo de la entrada espléndida”. Y no se equivocaron: Tafí del Valle es uno de los destinos más paradisíacos que tiene Tucumán y al entrar en la villa veraniega, los Valles reciben al visitante con sus verdes y marrones que cortan el azul del cielo, con un dique en el que se refleja el sol y con caminos de tierra que dan testimonio de años de historia.
A sólo 107 kilómetros de la capital, Tafí se encuentra a unos 2000 metros de altura sobre el nivel del mar. Posee un clima muy agradable por lo que se la puede visitar durante todo el año.
Pese a que creció muchísimo en los últimos años y se convirtió en el destino por excelencia de argentinos y extranjeros durante los 365 días del año, aún encierra entre sus cerros el misterio de su cultura aborigen.
En Tafí del Valle, el turista encontrará muchísimas opciones a la hora de programar su visita: caminar o cabalgar entre sus cerros, practicar kayac o canotaje en el dique La Angostura, hacer mountain bike por sus senderos de tierra, conocer sus productos artesanales, degustar sus comidas típicas y simplemente recorrer sus calles empapadas de historia y tradición.

Algunos de los imperdibles de Tafí:
Capilla de la Banda
Ubicada a unas cuadras del centro de Tafí del Valle, es un museo histórico, religioso, arqueológico de enorme interés turístico y allí también funciona un puesto de venta de artesanías. (link. Circuitos religiosos)
La Quebradita:
Corresponde a un atractivo tramo de 10 Km. ideal para caminatas, campamentismo, picnic o cabalgatas. Sobre un bello y pequeño morro se encuentra la escultura del Cristo Redentor con dominio de todo el valle.
Estancia de los Cuartos:
Aquí funciona la fábrica de quesos. La visita a esta estancia está reservada para contingentes de 20 personas como mínimo, ya que comprende una excursión por el casco del establecimiento incluida la gran casona de estilo colonial, espectáculos de enlazadas, pialadas, domas, música, etc.
Valle de La Cienaga:
Ubicado a 8 Km. de la ciudad, no se puede acceder en vehículos y se encuentra a 2700 metros de altura. Es un valle de una belleza única de alta montaña y bosques de alisos en las quebradas. En este valle se encuentra una importante reserva arqueológica.
Vuelta al Valle:
Comprende a toda la extensión de la ruta 325 y 10 Km. de la ruta 307, lo circunda el Cerro Pelado y a las ladera de los cerros Muñoz, Ñuñorco y Mala Mala. Recorre hermosos faldeos, en su mayoría con asentamientos precolombinos.
Casa Duende:
Fue declarada de interés Turístico Cultural. Es un museo particular sobre personajes Míticos de la Cosmovisión Indígena representados en esculturas, cerámicas, maderas, fibras vegetales, pintadas al óleo y artesanías.
El Pichao
El nombre Pichao proviene del vocablo pichana, de origen quichua que significa escoba hecha de ramas. Por esto significaría lugar “barrido”, limpio y tranquilo. En lengua indígena significa pequeño pueblo o lugar tranquilo. Es una diminuta aldea de escasos habitantes formada en la última década del siglo XIX, junto a los vestigios de la cultura Cóndor Huasi. Se encuentra a 8 kilómetros de Colalao del Valle hacia el oeste, a 2.200 metros sobre el nivel del mar. Pichao proviene del vocablo pichana, de origen quichua que significa escoba hecha de ramas. Por ello significaría lugar barrido, limpio y tranquilo.
Este pueblo está formado por familias que se autoabastecen criando su propio ganado, como así también cultivando frutos, a partir de los cuales elaboran de forma artesanal los reconocidos dulces de membrillo, cayote, manzana, higo y pera, acompañados de nueces de sus añejos nogales. A partir de la elaboración de estos dulces nació la Fiesta Provincial de los Dulces Artesanales, festejada todos los años en el mes de febrero con gran protagonismo lugareño. Son varias las actividades que se llevan a cabo durante tres días que dura la fiesta al ritmo del folclore y el sabor de las comidas regionales.
El Pichao cuenta con servicios de alojamiento distribuido en fincas acondicionadas para la práctica de turismo rural y cultural, donde se puede visitar el sitio arqueológico de Cóndor Huasi o realizar caminatas por los alrededores.
Ruinas de Quilmes
Al llegar a las Ruinas de Quilmes, el paisaje de las Sierras y el cordón Calchaquí enamora al visitante y habla por sí solo, aunque cuesta imaginar que en el 800 d.C los Quilmes estuvieron allí y fueron uno de los asentamientos prehispánicos más importantes de los indios Calchaquíes.
Los Quilmes fueron un poblado Calchaquí que alcanzó un inmenso desarrollo social y económico; en el siglo XVII llegó a tener 3.000 habitantes en el área urbana y 10.000 en los alrededores. En la falda del cerro, el turista podrá advertir las reconstrucciones de la zona residencial, rematada por una fortaleza situada en la cima y dos fortines a ambos costados, sobre la cornisa.
El visitante podrá recorrer el complejo acompañado por un guía y quedará sorprendido al conocer cada detalle del último bastión de la resistencia aborigen ante el avance español, que claudicó recién en 1667, cuando 1.700 sobrevivientes fueron trasladados a pie hasta las proximidades de Buenos Aires (actual ciudad de Quilmes), adonde llegaron apenas 400.
El Museo de Sitio, con piezas obtenidas en excavaciones, invita a sumergirse en un legado sin precedentes.

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