El desafío de José Cano es llegar potente a 2019

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Sin 2017 no hay 2019“, no se trata de una pintada callejera ni del título de una solicitada. Es el pensamiento que se ha hecho carne en el seno del Acuerdo Para el Bicentenario (APB) de cara a las elecciones legislativas del próximo octubre que están inevitablemente enlazadas a las provinciales de las que surgirá el nuevo (o reelecto) gobernador 2019/2023.

El líder del espacio, José Cano, cree que por ahora tiene margen para jugar a las escondidas pero la realidad es que las tres patas que sostienen el proyecto tienen fisuras que requieren la consolidación de un liderazgo de manera urgente antes que esas fisuras se transformen en lesiones que hagan imposible la supervivencia de la alianza.

Cano encabezó desde el alumbramiento el acuerdo sellado entre la dirigencia de la Unión Cívica Radical, el minúsculo grupo de la derecha vernácula que está afiliado al PRO y un grupo de dirigentes peronistas que abandonaron su espacio natural ante la embestida hegemónica de un José Alperovich que sacaba de la cancha a quien no se sometía a su manejo.

Pero ahora, con el año electoral lanzado, los radicales miran para adentro y tienen una interna fogoneada desde la legislatura provincial por Ariel García, quien parece dispuesto a dar pelea por un lugar en la lista de diputados y enfrentar a los muchachos del “Plan Belgrhumo“, como lo denominan.

Los “chicos fashion” del PRO se sienten los dueños del primer término de la lista porque están bendecidos por una chequera poderosa que sale desde el despacho de Marcos Peña con el aval de la presidencia. Vestidos con elegancia, esperan que Cano termine de hacer el presupuesto, vea las arcas escuálidas y compruebe que sin dinero todo se hace cuesta arriba y se vea obligado a ceder un lugar expectante, cuando no, el primero.

Los peronistas del APB pierden partido pero no las prácticas. Disciplinados, ordenados y bajo el mando del intendente Germán Alfaro saben que son pieza clave en la lucha por los votos en la capital tucumana. Eso les da derecho a reclamar protagonismo en la lista.

El APB sabe que el resultado electoral le asegura una banca al primer candidato. Son conscientes que van a perder las legislativas en términos de cantidad de votos pero están seguros de que el reparto de bancas será un empate 2 a 2. No creen, ni por asomo, que la diferencia a favor del peronismo pueda deparar un escenario de reparto de 3 a 1. Pero para octubre falta mucho… Demasiado.

Con el paso del tiempo, y más temprano que tarde, Cano se va a ver obligado a tomar una decisión con respecto a su candidatura. Desde adentro le van a exigir que sea cabeza de lista porque a partir de ahí sólo quedarán meses para empezar a disputar la gobernación de 2019 y él siente que es el postulante natural.

“Sin 2017, no hay 2019” le susurran y se pone nervioso porque sabe que si encabeza y pierde por amplio margen, tampoco habrá 2019. En la encrucijada, mira para los costados y piensa que tal vez, como en el tablero de ajedrez, podría mover la siempre espléndida torre todoterreno encarnada por Silvia Elías de Pérez. Pero es el Rey y Alfaro lo tiene medido. Si el Rey decide jugar, entonces recién Alfaro estará dispuesto a mover la Dama. ©eldiario24.com

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