Cuando la casa de Dios se esconde entre los cerros del Valle de Tafí

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TURISMO RELIGIOSO. En el Valle de Tafí hay capillas que atraen por su antigüedad, su arquitectura y sus historias. Si emprendemos un viaje que busque hacer hincapié en el turismo religioso, seguramente la sugerencia más obvia será visitar el museo de La Banda, verdadero tesoro cultural de Tafí del Valle. Sin embargo, perdidos entre las montañas, podrás descubrir pequeñas capillas y oratorios, algunos de ellos ignotos, cargados de belleza y con detalles sorprendentes
Ya sea que estés veraneando en el Valle o que quieras huir del calor de la ciudad, este fin de semana bien podés reunir tus creencias con el paseo. Si hacés base en Tafí del Valle, la primera invitación es que visites la capilla del museo jesuítico de La Banda, que se remonta a 1718 y resguarda una interesante colección de objetos pertenecientes a la cultura indígena y al período colonial.

Desde que es Monumento Histórico Nacional pasó a manos del Estado y fue convertido en museo. La construcción se integra en una capilla y seis salas. El museo sufrió un severo deterioro y está siendo restaurado, pero la novedad es que se puede ver un misterioso e inexplorado túnel (se calcula que tiene unos 500 m de extensión) que se encuentra bajo el altar. Se dice que por él escapaban los religiosos de los frecuentes ataques de indígenas. Durante la temporada visitan el museo hasta 250 personas por día; se cobra una entrada de $10. Y se habilitó un restaurante que vende comidas regionales a precios accesibles.

Ya en la villa conviene visitar la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, cuyo primer edificio se inauguró en 1895, y a 16 km está la capilla del pueblo San Andrés de las Carreras.

A lo lejos, la blancura de sus muros de adobe contrasta con el verdor del paisaje. Es un templo sencillo, cuidado por los vecinos. Suele estar cerrada, pero ellos la abren para los interesados.

Tesoro desconocido
Las Carreras cobija un tesoro escondido del turismo religioso. Desde la villa de Tafí hay que recorrer 15 km por la ruta 325 y luego, 700 m por un camino de tierra. Ahí se levantan un pequeño sagrario franciscano y tres ermitas de acogida: dos de ellas para religiosos y una tercera para laicos que quieran vivir la experiencia de los franciscanos. Se llama “Papa Francisco” y es la única en su tipo en Latinoamérica.

Se pueden pasar unos días en el lugar haciendo un retiro espiritual. También es un sitio de encuentro para estudiar las enseñanzas del Sumo Pontífice.

El lugar es un verdadero oasis: está en medio de una plantación de papas, rodeado de un paisaje de montañas inmejorable. El silencio profundo sólo es interrumpido por el canto de los pájaros.

Las ermitas están construidas como se hacían las primeras capillas franciscanas. Tienen puertas pequeñas, que obligan a agacharse para atravesarlas. Su tamaño está inspirado en las palabras de San Francisco, quien sostenía: “el secreto de hacerse grandes es primero hacerse pequeños”.

San Andrés de las Carreras
Vale la pena salir a su encuentro. Y no te preocupes si está cerrada: los vecinos amablemente la abrirán para vos.

ermitas franciscanas Están en Las Carreras y reciben peregrinos. La que puede albergar laicos en retiro espiritual (foto) fue bautizada “Papa Francisco”.

Estancia Jesuítica de La Banda
El conjunto está formado por la capilla, las habitaciones que funcionaban como vivienda, aposentos de servicio y un molino. Ahora funciona un museo.

Hallazgo en la capilla
El enigmático túnel está ubicado debajo del pequeño altar de la capilla de las ruinas jesuíticas de La Banda, en Tafí del Valle.

Los campanarios sobresalen hasta en los más remotos poblados del Valle. Salvo en el museo jesuítico de La Banda, en los templos no hay guías, pero se puede acceder fácilmente a ellos. No sólo para orar, sino también para poder apreciar objetos únicos que guardan las capillas: desde obras de arte y el sagrario construido por indígenas hasta la letra del famoso “Cántico delle Creature”, que escribió San Francisco.

Capilla franciscana en Las Carreras, a pocos metros de la ermita papa franciscoEn su interior se atesoran el sagrario, hecho por indígenas de Tartagal, frescos de la Virgen y de “El Pobre de Asís” y el texto del “Cántico de las criaturas”.

Amaicha: la iglesia de San Ramón

Otra joya imperdible del turismo religioso está en Amaicha del Valle. Se trata de la Iglesia de San Ramón Nonato. El templo fue construido por el Presbítero Estratón Colombres a fines de 1.800 con materiales de la zona. Es una capilla pequeña, pero muy atrapante. Ubicada frente a la plaza principal de Amaicha, es una construcción de estilo colonial. Llaman la atención sus techos de madera de cardón con tirantes de algarrobo. El templo, dos veces sometido a restauraciones, tiene un retablo sencillo conformado por un Cristo en la Cruz sobre un paño rojo.

El Mollar : Nuestra Señora de Covadonga (foto)

El Mollar alberga la pequeña y pintoresca capilla de la Virgen de Covadonga, construida con piedras del lugar en la década del 40. Fue en esos años cuando la imagen de la Virgen fue traída de España y en poco tiempo la comunidad la convirtió en su patrona. Según la leyenda que la capilla fue erigida por encargo de un asturiano que un día cayó al río. Cuando el agua se lo llevaba invocó a “Santina la Pequenina” (así llaman los asturianos a la Virgen de Covadonga) y descubrió una rama, de la cual se sostuvo y pudo salvarse. En agradecimiento hizo construir el templo y trajo la imagen. De la mano de los asturianos, que tocan gaitas y tambores, el pueblo de El Mollar cada año hace una fiesta en honor a María. La singular belleza de la capilla radica en la simplicidad de su diseño, potenciada por la inmensidad del paisaje que la rodea.

fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/576993/sociedad/cuando-casa-dios-se-esconde-entre-cerros-valle-tafi.html#fechar

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