Con María callejeros de la fe

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Miles de jóvenes se congregaron el pasado domingo 14 en la Basílica de La Merced bajo el lema: “Con María callejeros de la fe” para caminar hasta el Santuario de la Virgen de Schoenstatt ubicado en Villa Carmela, Tafí Viejo.

La peregrinación que todos los años se realizaba desde la quinta agronómica de la UNT hasta el Santuario de la Reducción, este año cambió su recorrido. El 18 de octubre del corriente año se cumple el 1° centenario de la alianza de amor con María en el Santuario de Schoenstatt. Por esta razón la iglesia de Tucumán tuvo el hermoso gesto de cambiar el recorrido entregándole a nuestra Madre más de 5000 peregrinos.

A lo largo de la peregrinación, que comenzó a las 10 am, se realizaron diversos símbolos. El primero de ellos se realizó en el Seminario mayor donde los jóvenes hicieron un abrazo simbólico por las vocaciones religiosas, el segundo consistió en plantar olivos pidiendo por la paz, y por último se realizó una adoración al Santísimo en Tafí Viejo pidiendo por el próximo Congreso Eucarístico Nacional. Luego de tanto esfuerzo y entrega los jóvenes arribaron al Santuario con sus caras, cuellos y brazos rojos por el sol que los acompaño durante toda la travesía.

A pesar del cansancio por todo lo caminado, aproximadamente 18 km, los jóvenes tenían una sonrisa en el rostro y una alegría que contagiaba, los que llegaban así como los que esperaban para recibirlos en el Santuario se emocionaron con la llegada. Las madres recibían a los peregrinos agitando sus pañuelos, y la multitud que entraba al Santuario se llenaba de emoción al ver la pequeña casita blanca. Una vez que se encontraron todos dentro del predio y ubicados frente al escenario comenzó la Santa Misa precedida por el padre Guillermo Cassone. La misa contó con un video en el cual nuestro Arzobispo Alfredo Horacio Zecca, mandó sus bendiciones y las del Santo Padre, y exhortó a los jóvenes a rezar para que podamos contar con la presencia del Papa Francisco en el próximo Congreso Eucarístico que se realizará en Tucumán, en 2016. Después de la homilía, el Padre Cassone invitó a todos los peregrinos que quisieran a consagrarse a María por medio de una oración. En ese momento todos los peregrinos se pusieron de pie y encendieron sus velas, iluminando con un hermoso resplandor el predio del Santuario, y seguido todos en una sola voz rezaron la pequeña consagración a la Virgen. Finalizada la eucaristía los peregrinos volvieron a sus casas enviados por el Padre a compartir lo vivido, a contagiar su fe a sus amigos, en sus lugares de trabajo, facultad, en nuestras casas.

Jorge Casagrande, uno de los organizadores, nos cuenta un poco como fue toda la preparación previa y como vivió la peregrinación: “Realmente fue un tiempo de mucho sacrificio y de mucho esfuerzo, es muy emocionante ver a la juventud de toda la iglesia moverse en busca de contagiar su fe, de llevar el mensaje de Dios a toda la sociedad, encaminados por nuestra madre María. Jóvenes con sus obligaciones y responsabilidades cotidianas decidieron no quedarse en la comodidad de sus casas y responder al llamado que les hizo Dios para formar parte de esta locura, digo locura porque hay que estar loco para dejar muchas cosas de nuestras vidas y formar parte de lo que fue esta gran fiesta, y por suerte siguen existiendo locos que le dicen si a Jesús y María y se atreven a responder con mucha alegría su llamado, como cada uno de los que aportó desde su lugar su granito de arena para que esta peregrinación se haya realizado de la mejor manera.

A pesar del calor y del cansancio fue impresionante ver la alegría con la que todos caminaban para llegar a la casa de María, todos unidos por un mismo objetivo, siguiendo un mismo camino, pero viéndolo de una forma distinta. Todo este esfuerzo tuvo su recompensa cuando casi todos los jóvenes se pusieron de pie en el momento que se los invito a aliarse a nuestra Madre, Ofrecieron y entregaron su corazón, y Ella entregó el suyo a cada joven peregrino que estuvo en ese lugar, fue uno de los momentos más fuertes que viví en mi vida, y puedo confirmar que la fe mueve montañas y mueve multitudes. Por último quiero agradecer a todas las personas que estuvieron atrás de esto, especialmente a la Mater que sin Ella nada es posible. Y para terminar muchos dicen que la juventud esta pérdida pero “Lo dice el Papa y lo dicen obispos, la juventud es lo mejor que tiene Cristo”. Mario Conti

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