Con humor, Federico Pinedo y Abal Medina aceptaron someterse a la mirada de los neurocientíficos

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Para la presentación Neurociencias para presidentes, la ocurrencia fue invitar a Federico Pinedo y Juan Manuel Abal Medina. “Para hacer algo que no fuera solemne, que tuviera un poco de chispa, de picante.

Los invitamos a Pinedo porque fue presidente durante unas horas y a Abal Medina -tal vez lo sea, no lo sabemos-, para equilibrar un poco la balanza”, explicó la periodista científica Nora Bär, editora del diario La Nación y compiladora junto a Diego Golombek del libro.

“Logramos juntar al equipo de las estrellas, los mejores expertos en cada uno de los temas -completó Golombek-. El resultado, mas alla de lo divulgativo, es muy riguroso y muy entretenido. Y ellos, que son líderes de la política, aceptaron contar qué les genera este boom de la neurociencia. Pinedo, jocosamente, acepta y hasta hace chistes sobre su presidencia. Y Juan Manuel, además de haber sido jefe de Gabinete, es presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda”.

Con la Sala Leopoldo Lugones a pleno, Pinedo comenzó contando una anéctoda. “Me costó plata venir acá a presentar este libro, porque la editorial (Siglo XXI) me mandó un ejemplar. Hace unos días estaba yendo con el Presidente a Paraguay, yo iba leyendo, y me dice (Macri): ´¿qué estás leyendo?´ Me lo agarró, en un acto de autoritarismo -ríe-, y veo que lo pone atrás. Le digo que lo tengo que comentar. Se lo quedó igual y me tuve que comprar otro”.

Sobre el libro, el Presidente Provisional del Senado, comentó: “Es un libro que tiene densidad, requiere pararse en cada lugar.
Creo que es relevante darse cuenta que lo que uno piensa no le pertenece a uno, no es propiedad de uno. Los pensamientos son producto de otra cosa, de la interacción con los demás, de la interacción genética en alguna medida, producto de aquellos con los que discutimos. Son, de alguna manera, un producto colectivo. De nuestros deseos, de nuestros egos. Así que los profundos nosotros casi no somos dueños de lo que pensamos. Somos producto de la interacción”.

Juan Manuel Abal Medina, a su turno, también dijo que esta materia “nos permite entender en que todos los campos de nuestro amplio espacio de toma de decisiones, en el club del barrio, el Senado o la Nación, en cada uno de esos hechos llegamos a creer que lo hacemos con una racionalidad que no es tal. Hay una idea muy argentina: hacemos una ley y nos sacamos un problema. También en el ámbito del Ejecutivo: tenemos un problema y creamos una Subsecretaría. Para darle más relevancia, lo hacemos Secretaria. O lo hacemos Ministerio, como si con eso arregláramos algo. Este libro nos pone en cuestión estas cosas”.

“Cuando Federico hablaba -siguió Abal Medina-, me acordaba de lo que ocurrió esta semana en el Congreso de la Nación. Muchas veces los argentinos tienen motivos para estar enojados con los legisladores, pero esta semana podemos decir que el congreso estuvo a la altura de las circunstancias. En vez de dedicarnos cómo nos echábamos la culpa entre nosotros, decidimos cooperar en pos de una solución. Y empezamos a discutir cuál era la mejor ley. Esto demuestra que ese espacio existe”.

A la hora de la autocrítica, el senador justicialista reconoció: “Seguimos actuando en políticas públicas con un enorme grado de improvisación. No nos importa el resultado de la acción, sino la acción en sí misma. Hacemos escuelas, pero no sabemos cómo esas escuelas mejoran la educación. Repartimos notebooks y no evaluamos el impacto social de esas políticas públicas. Sin eso es muy difícil movernos y mejorar la calidad de esas políticas”.

Luego de las cortas alocuciones, los autores de cada capítulo hicieron las veces de periodistas y, como en conferencia de prensa, les hicieron preguntas a los dos senadores. Una presentación novedosa, dado que a la vez que preguntaban, dieron una explicación de lo que escribieron.

Para terminar, Télam les hizo a ambos senadores la misma pregunta.

-Pinedo, ¿cómo piensa un presidente?
-Un presidente piensa lleno de tensiones. Nuestro presidente, Macri, piensa oyendo. Oye mucho. Escucha puntos de vista diferentes, confronta unos con otros, hace reuniones grupales y después toma las decisiones.

-¿Cómo piensa un presidente, Abal Medina?
-Un presidente piensa con muy poco tiempo, tomando un conjunto de decisiones con muy poca información y con poco fundamento para saber cuál será el impacto de esas decisiones. Nuestros países están acostumbrados por las debilidades institucionales que tienen a tomar las decisiones sin los elementos que uno tendría, en general muy influido por las presiones políticas de ese momento concreto. Tanto el Presidente como el propio Parlamento muchas veces terminamos reactivamente, a tono con lo sociedad”.

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201705/188916-libro-neurociencias-para-presidentes-presentacion-abal-medina-federico-pinedo-feria-del-libro.html

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