Circuito Las Yungas

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Noticias en Tucuman

El Siambón
Una enorme alfombra verde en la que se elevan cerros de diferentes alturas y de tonalidades soñadas dan la bienvenida a El Siambón, un pueblo en el que se combinan las delicias del paisaje, una historia que persiste y una paz poco común. En El Siambón, hasta el aire que se respira es diferente: un olor a campo invita a recorrer la villa veraniega en cualquier momento del día, con temperaturas más que agradables.

La visita obligada es el Monasterio de Cristo Rey, perteneciente a la Orden de los Benedictinos fundado en 1956 y construido con piedras del lugar en la cumbre de una alta lomada, que constituye el patrimonio por excelencia de El Siambón. El turista podrá conocer su historia y degustar los dulces regionales que realizan los monjes desde hace décadas: licores, jaleas, dulce de leche y miel, todos con el sello distintivo de lo local.
Otra opción para enamorarse de los senderos y cerros de El Siambón son las cabalgatas guiadas o un paseo por El Nogalito, un lugar para los aficionados al camping que está a 10 km de esta villa.
Raco
No es en vano que la palabra Raco signifique “expansión, firmamento o vista”. Con sólo llegar a esta villa veraniega, el turista podrá tener ante sus ojos uno de los paisajes más paradisíacos de la provincia, en el que la vegetación, las suaves lomadas, los ríos cristalinos y las decenas de bosques invitan a relajarse y olvidarse del trajín urbano en un clima ideal.
Las opciones para el visitante en este paraíso son infinitas: desde paseos a pie, en bicicleta o a caballo hasta deportes extremos como rappel o montañismo.
Raco también posee una rica história: la casa de San Pedro de Raco, la estancia de Sauce Yaco y la casona de Villa Elvira son destinos obligados.
Una particularidad que cautivará al turista es que todas las calles de la villa llevan nombres de canciones del genial Atahualpa Yupanqui, en honor a quien se erigió un monumento.
San Javier
Solamente desde las sierras de San Javier, el turista podrá tener una vista panorámica y perfecta de toda la ciudad de Tucumán. A sólo 25 minutos de San Miguel, se ingresa a esta pequeña campiña serrana de ondulantes lomadas, cubiertas de un verde tapiz que transforma el paisaje en un abrir y cerrar de ojos y quita el aliento a quien la explora.
Lugar predilecto de los aficionados al parapente, San Javier exhibe la monumental estatua del Cristo Redentor, obra de Juan Carlos Iramain, que con sus 28 metros de altura, se eleva entre los cerros tucumanos y constituye un sello distintivo de la provincia.
El Centro de Interpretación del Cristo Bendicente cuenta con muestras gráficas de gran calidad en las que se narra la historia del monumento y su creador, Juan Carlos Iramain, y reproducciones a escala de las estatuas similares más célebres alrededor del mundo. Entre las que se encuentra la enorme silueta que corona el cerro tucumano, una de las de mayor tamaño.
En Centro abre sus puertas de Lunes a Domingo de 09:30 a 18:20 hs.
San Pablo
Quien visite San Pablo, quedará impregnado de gran parte de la historia tucumana ya que el ingenio de esa localidad fue una de las fábricas azucareras más relevantes de la provincia. No hay que olvidarse que Tucumán fue y sigue siendo el productor de azúcar número uno de la Argentina, por lo cual este destino del circuito de Las Yungas es fundamental.
El visitante descubrirá entre las paredes del San Pablo anécdotas que datan de la época en que llegó el ferrocarril en 1876, lo cual originó trascendentales cambios en las industrias y el ingenio fue uno de los primeros que adoptó las máquinas a vapor, alcanzando una producción de 500 toneladas de azúcar al año.
Tafí Viejo
Tafí Viejo es conocida como “la ciudad del ferrocarril”. Y no es fortuito. En este punto del circuito de Las Yungas, el visitante descubrirá el testimonio de los talleres ferroviarios más destacados e imponentes de toda Latinoamérica.
Historia, tradición y raíces se combinan en este destino e invitan al turista a descubrir la esencia de los talleres que el Ferrocarril Nacional General Belgrano posee en Tafí Viejo y que comenzaron a construirse en 1902 y se terminaron en 1910, lo que significó un enorme avance cultural entre las provincias y los territorios más alejados del norte argentino.
Villa Nougués
Elegida por centenares de turistas a lo largo de todo el año, Villa Nougués es un destino que el visitante no olvidará jamás, en el que se mezcla una arquitectura exquisita con cerros verdes y plagados de vegetación.
Es una pintoresca villa veraniega que puede recorrerse a pie, a caballo, en bici o en auto. Tiene un clima excepcional, con veranos cálidos e inviernos frescos pero en ambas estaciones las temperaturas son moderadas, lo que hace que cada paseo sea agradable.
Sus chalets rodeados de árboles y lomas y su capilla típicamente autóctona se levantan entre las montañas e invitan al turista a explorar la villa de punta a punta.
Yerba Buena
Una ciudad que crece año tras año y en la que se combina el aire puro de la cercanía del cerro con la movida de bares, discos y shopings. A sólo 12 kilómetros de San Miguel de Tucumán, no es fortuito que hace más de un siglo, el célebre Paul Groussac la haya caracterizado como una “…situación feliz y pintoresca entre el cerro y la ciudad…”.
Las alternativas en esta localidad son muy variadas. Si el turista la recorre durante el día, podrá caminar sus calles aún de tierra entre árboles y flores que presagian la llegada al cerro, practicar Mountain Bike o trekking.
En cambio, si prefiere la noche, en Yerba Buena podrá comer en los mejores restaurantes, tomar un trago en algún pub o salir a bailar en alguna de sus reconocidas discos, que la convierten en la ciudad por excelencia de la movida nocturna tucumana.

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