Caminaron toda la noche para ir a cantarle a María

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El sol apenas asomaba en el horizonte cuando comenzaron a llegar los primeros misachicos. Desde lejos se escuchaban los tambores y las cajas. Coloridos, alegres, llevaban sus pequeñas imágenes de la Virgen en andas. Llegaron desde Arcadia, Alto Verde, Aguilares, Villa de Medinas, Trinidad, San Ramón, Santa Lucía y de innumerables pueblos perdidos en la inmensidad del campo tucumano. Cada vez que ingresaba un grupo a la plaza Mitre estallaban los aplausos. Los más jóvenes se apresuraban a tomar fotos con sus celulares.

Habían caminado toda la noche pero no se permitían descansar. Pasaban de largo, entre los aplausos y la gente que se avalanza a tocar las imágenes. Llegaban a la Catedral de Concepción a postrarse frente a la Virgen Inmaculada. Recién entonces se sentaban en el salón parroquial y tomaban el mate cocido que les habían preparado los jóvenes del grupo Eslabón. Jorge Chico era uno de los servidores que había trabajado durante toda la noche en los preparativos de la fiesta. Se desempeña como vigilante privado y está acostumbrado a darle pelea al sueño.

“Este año, la Fiesta de la Inmaculada Concepción en nuestra diócesis tiene un brillo especial, porque se celebraron las bodas de oro de la creación del Obispado del sur de la provincia”, destacó.

La festividad comenzó anoche, cuando un nutrido grupo de parroquianos concentrados frente a la Catedral saltó de alegría cuando vio salir por la puerta central a la sagrada imagen. La Inmaculada fue llevada hasta el gigantesco escenario que se montó en las escalinatas frente a la plaza. Los fieles la recibieron agitando pañuelos blancos, con vivas y mucha emoción.

La primera misa fue celebrada por el padre Rodolfo Apud, párroco de Nuestra Señora del Carmen de Aguilares. El padre no vino solo, sino que llegó acompañado por una columna de fieles. Lo hicieron a pie desde Aguilares hasta Concepción. El sábado por la tarde comenzó la vigilia por la Virgen. Desde los distintos barrios peregrinaron hacia la Catedral, cada grupo con sus carteles e imágenes de los patronos que los protegen.

Los misachicos le pusieron el toque alegre y colorido a la fiesta mariana. Todos aplaudían cuando veían llegar a hombres, mujeres y niños con sus instrumentos. Se ponían de rodillas frente a la imagen y le interpretan sus mejores canciones. A su turno, el párroco de Arcadia llegó en peregrinación junto con su comunidad para honrar a la patrona de la diócesis con el cansancio de varias horas de caminata. Luego arribó el párroco de Nuestra Señora de La Merced de Trinidad y Medinas.

Después de la homilía, en la que monseñor José María Rossi se refirió a dejarse abrazar por los brazos de la Madre del Cielo, se realizó la procesión seguida por las comunidades de las 22 parroquias.

La fiesta terminó con la subida de la Virgen a su camarín, la despedida con pañuelos blancos y el lento regreso de los fieles con sus imágenes, esta vez, en colectivo.

Frases de monseñor Rossi

– “Así como las madres son capaces de dar la vida por sus hijos. Con más razón nuestra Madre del Cielo está dispuesta a ayudarnos y protegernos. Debemos confiar infinitamente en Ella”.

– “Cuando Dios le pregunta a Eva por qué había desobedecido ésta le contesta que había sido tentada por este ser siniestro representado por la serpiente. Dios entonces le dice que pondrá enemistad entre la mujer y el demonio. María aparece como símbolo de la redención con la llegada de Jesús”.

– Con Jesús, alguien de la descendencia de la mujer nos rescató. Fue nuestro Salvador y el camino de la felicidad desde el día de la Encarnación”.

– “El encuentro con Jesús es el encuentro con la felicidad plena, anticipo del cielo en la tierra. No hay forma de escapar. Sin embargo el triunfo esta garantizado con la llegada de Jesús”.

– “Debemos continuar la batalla para sostener la Esperanza en medio de las dificultades. Debemos hacerlo con todas nuestras fuerzas, en la confianza de esta guerra está ganada”.

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