Acapulco, el paraíso turístico al que la mafia de los narcos convirtió en infierno

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Cae fuerte la ocupación hotelera y los agentes turísticos reclaman. Para peor, EE.UU. llamó a sus ciudadanos a no viajar a esa ciudad, donde hay protestas por la desaparición de 43 estudiantes en la vecina Iguala.
Ciudad de México. AP y EFE

La violencia y las protestas sociales que se desataron tras la desaparición de 43 estudiantes en septiembre en el sur de México derivó en un duro golpe para el balneario de Acapulco, que supo ser muy codiciado entre los ricos y famosos de Hollywood décadas atrás. La embajada de Estados Unidos emitió un mensaje de seguridad en el que advierte a sus ciudadanos que eviten viajar a esa ciudad de la costa del Pacífico, debido a las manifestaciones que suelen terminar en enfrentamientos violentos.
Acapulco, muy popular entre los actores y el jet set de Hollywood en las décadas de 1950 y 1960, se convirtió en las últimas semanas en el centro de las protestas por la desaparición de los 43 jóvenes en la ciudad de Iguala, también en el estado de Guerrero, en un caso que golpea al gobierno de Enrique Peña Nieto y conmueve a todo el país.
La embajada de EE.UU. en México indicó que su personal “ha recibido instrucciones de aplazar cualquier viaje no esencial a Acapulco por aire o tierra” y agregó que “advierte a los ciudadanos estadounidenses que sigan las mismas directrices”, debido a las “protestas e incidentes violentos”.
En las últimas semanas grupos de manifestantes han bloqueado las rutas que llevan a Acapulco, han secuestrado autobuses para reclamar que el gobierno encuentre a los estudiantes de la escuela de maestros de Ayotzinapa, también en Guerrero. Los jóvenes habían ido a manifestarse contra una actividad de la alcaldía de Iguala, cuando fueron atacados a tiros por la policía en un confuso incidente que dejó seis muertos. Después fueron arrestados. La fiscalía sostiene que la policía local, cómplice de un cartel de la droga, pudo entregarlos a sus miembros, que los habrían matado y quemado sus cuerpos.
A la espera de una confirmación que podría demorarse meses, los jóvenes siguen oficialmente desaparecidos y sus familiares, junto con organizaciones sociales, continúan la búsqueda y las protestas.
A principios de noviembre, los manifestantes bloquearon el aeropuerto de Acapulco durante horas portando palos, machetes y bombas de gasolina, lo que hizo que las reservas de hotel para un fin de semana largo cayeran alrededor de un 35%, señaló Javier Saldivar, presidente de la cámara de empresarios de la ciudad. La ocupación hotelera que debería haber estado cerca del 95% fue solo del 60%.
Las playas, otrora repletas, hoy lucen semidesiertas. “Las cancelaciones no llegan por la inseguridad ni por las desapariciones de los estudiantes sino por las marchas de protesta”, explicó Joaquín Badillo, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana en el Estado de Guerrero.
El empleo temporal en el sector turístico está sufriendo. “Hablamos de los trabajadores en limpieza, seguridad, los bartenders, los vendedores, o el rubro del transporte”, indicó Badillo, y agregó que un grupo empresarial que controla una decena de hoteles allí ha tenido que dejar de contratar a unas 200 personas estas últimas semanas.
Una docena de agrupaciones empresariales del estado, lideradas por la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas, emitieron un comunicado semanas atrás en el que reconocen que son justos los reclamos de los familiares. Pero critican que se vivan “condiciones de desorden civil, pánico, daños en propiedad privada, vandalismo, saqueos, bloqueos de las vías de comunicación derivados de la total ausencia de orden público”.
Aunque los turistas estadounidenses suponen el 55% de los extranjeros que recibe México, relativamente pocos van ya a Acapulco, que ha perdido parte de su esplendor. La violencia relacionada con el narcotráfico ha jugado también un papel en esta situación. En los últimos años ha habido varios tiroteos en el famoso paseo marítimo de la ciudad. De 180 cruceros que llegaban a Acapulco antes de 2011, en 2014 han llegado cinco, según cifras de los empresarios locales.
En las décadas de 1970 y 80, la infraestructura del lugar se vino abajo y asentamientos pobres y atestados se extendieron hacia el interior de la bahía, provocando el aumento de los problemas de desempleo, criminalidad y contaminación. La desaparición de los jóvenes castiga aún más a la ciudad.

http://www.clarin.com/mundo/Acapulco-paraiso-turistico-convirtio-infierno_0_1253275045.html

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